03/08/2021

INCIERTO, EL DESEMPEÑO DE LA ECONOMÍA MEXICANA

De acuerdo con la tasa de crecimiento económico trimestral, en México hay un rebote de la economía después de la crisis provocada por la caída del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020; sin embargo, no significa una recuperación económica, ya que es necesario que su crecimiento sea sostenible con capacidad para mantenerse, consideraron economistas universitarios.

José de Jesús Rodríguez Vargas, académico de la Facultad de Economía (FE), explicó que cuando se hace referencia a rebote o recuperación económica es con relación a si la economía, en determinadas circunstancias, tiene supuesta recuperación o se trata de una verdadera recuperación económica.

Detalló que el periodo de crisis provocada por la pandemia produjo en 2020 la caída abrupta, casi vertical, de 8.5 por ciento del PIB, y en el presente año se registra aumento de la economía que genera rebote y no una recuperación económica.

Al participar en la mesa redonda “Rebote o recuperación de la economía mexicana”, estimó que de acuerdo con lo proyectado por el Fondo Monetario Internacional a lo largo del actual sexenio México promediaría crecimiento anual de 0.6 por ciento; mientras que en el caso de Estados Unidos sería de 1.9 por ciento en el mismo periodo.

Y añadió que según estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público el crecimiento económico del país para el periodo 2022-2024 será de 6.55 por ciento. Sin embargo, consideró que será de 3.5 por ciento para 2022, y de 2.5 por ciento en 2023 y 2024 respectivamente. “Si así fuera, el promedio anual para el sexenio en general sería de 1.5 por ciento.

A su vez, Moritz Cruz, académico del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc), señaló: lo que ocurre después de un episodio de contracción del PIB es un rebote en la economía que podría suceder por circunstancias como la política que se implementa, así como por escenarios externos, pero también con la forma en que Estados Unidos responde a la crisis.

Lo que se ha observado durante las caídas más profundas de la economía mexicana, desde la década de 1980 a la fecha, es un rebote en la misma proporción, aunque en general es normal observar estos procesos después de caídas tan profundas como la ocurrida en 2020 por la pandemia global.

“Aunque para este año pensamos en un crecimiento de cinco por ciento del PIB después de una caída del ocho por ciento; sin embargo, aún es una incógnita si la recuperación será de ese tamaño. Lo que hoy observamos es que la actividad económica está lejos de lo que era el año pasado, nadie sabe qué nos depara el futuro, ni cuál será el desempeño de la economía mexicana, y si a partir de ese incremento que se prevé será posible mantener un crecimiento alto y sostenido”, abundó.

El especialista sostuvo que hay elementos que permiten realizar un análisis sobre el futuro de la recuperación, “si es que la hay, o si se están estableciendo las bases para una recuperación de más largo plazo”. Sabemos que esta administración ha hecho propuestas diferentes en términos de política económica, y que se han implementado de manera interesante, como la política salarial, no endeudamiento público, la orientación social del gasto público, entre otras.

A su vez, Arturo Ortiz Wadgymar, especialista del IIEc, aseveró que hasta antes de la pandemia la política económica mexicana se perfilaba hacia un cambio; no obstante, la emergencia sanitaria provocó un desastre neoliberal.

Acotó que en mayo de 2021 hubo un rebote cuando se registró crecimiento del PIB en 24 por ciento. Sin embargo, ahora que nos encontramos en el primer semestre con un crecimiento aún no definido, será lo anticipado por la Secretaría de Hacienda, es decir, una recuperación de la economía mexicana. Además, el INEGI reporta recuperación del empleo.

Lo difícil será promediar el primer semestre y saber cuál será el resultado hacia fin de año y quizá tener una idea para 2022; “esperamos que sea positivo, aunque ello depende de múltiples factores como el control de la pandemia, ciertos movimientos políticos que se darán, lo que ocurra en Estados Unidos y el mundo, y muchos otros factores que no se pueden proyectar”.

Resaltó que al primer semestre de 2021 se mantiene la estabilidad del tipo de cambio debido a la recuperación económica de Estados Unidos, no existe un endeudamiento externo, se cuenta con finanzas más o menos saludables, así como un superávit en el comercio exterior, lo cual vaticina, de alguna manera, una recuperación en el comercio exterior, además del crecimiento de las reservas para hacer frente a circunstancias difíciles, a pesar de la grave caída económica de 2021.

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