COMISIÓN DE SALUD APRUEBA DECLARAR EL 23 DE JULIO EL “DÍA NACIONAL DE LABIO Y PALADAR HENDIDO”
Ciudad de México.- La Comisión de Salud, que preside el senador José Manuel Cruz Castellanos, aprobó un dictamen para declarar el 23 de julio de cada año como “Día Nacional de Labio y Paladar Hendido”, que constituye una de las anomalías congénitas craneofaciales más frecuentes a nivel mundial.
Se trata de una malformación congénita, que se origina durante el desarrollo embrionario, cuando los tejidos que forman el labio superior y el paladar no logran fusionarse de manera adecuada.
En el dictamen, se destaca que de acuerdo con estimaciones internacionales la prevalencia de Labio y Paladar Hendido (LPH) es de aproximadamente uno por cada 700 nacimientos vivos, con variaciones regionales asociadas a factores genéticos, ambientales y socioeconómicos.
En México, se agrega en el documento, se estima que nacen entre tres mil 500 y cuatro mil niñas y niños cada año con algún tipo de labio y paladar hendido, lo que representa un importante reto en materia de salud pública, particularmente en contextos donde el acceso a servicios especializados es limitado.
Además, subraya que el labio leporino hendido no es únicamente una condición quirúrgica, su abordaje requiere un modelo de atención integral, interdisciplinario y de largo plazo, que puede extenderse desde el nacimiento hasta la edad adulta, involucrando diversas especialidades, entre ellas, la cirugía reconstructiva, odontología y ortodoncia, fonoaudiología, nutrición, psicología y trabajo social.
En este sentido, la Comisión de Salud advirtió que la falta de atención oportuna de Labio y Paladar Hendido puede derivar en complicaciones funcionales relevantes, tales como dificultades en la alimentación, alteraciones en el desarrollo del lenguaje, infecciones recurrentes del oído, problemas dentales, así como afectaciones psicosociales derivadas de la estigmatización.
Asimismo, el tratamiento de este mal congénito implica una carga económica significativa para las familias, especialmente en regiones con alta marginación, donde los costos de traslado, atención médica y seguimiento prolongado pueden convertirse en barreras para el acceso a tratamiento.